Huertos urbanos, presencia franciscana desde la Laudato Si’ Cambio de estilos de vida

Ubicado en la ciudad milenaria de Cholula, Puebla, México, se encuentra el Convento de San Gabriel, en el cual, desde el siglo pasado se encontraba el colegio seráfico, motivo que llevó a los frailes a construir una alberca que sirviera de recreación para los aspirantes y frailes en formación, posteriormente y al pasar de los años, los estudiantes tuvieron que moverse de dicho Convento, dejando en el olvido la alberca, la cual, se convirtió por muchos años en un espacio sin uso y que servía para depositar desechos.

Con la llegada de Fray Justino, éste comparte al equipo de la JPIC de Cholula, la inquietud, conocimientos y conexión con la madre tierra, que desde pequeño había adquirido de sus padres, quienes son nativos de un pequeño pueblo llamado San Agustín Tlacotepec en el  estado  de  Oaxaca, México, conocimientos que  encontraron eco al entrar a la Orden de los Frailes Menores y ahora los ha puesto en práctica, motivando de esta manera a aprovechar y transformar los espacios de tierra creando huertos urbanos orgánicos.

La reflexión de la Laudato Sí, nos ha llevado a analizar los intereses mezquinos que han llevado a sobre-explotar la tierra, utilizando para ello no solo la opresión de los trabajadores del campo sino también procedimientos y sustancias que ponen en riesgo la salud de la propia tierra, de los agricultores y de los consumidores, haciendo que estos desconfíen cada vez más de la calidad de estos productos.

Lo anterior, nos ayuda a impulsar el cuidado de la salud, ya que, tenemos acceso a alimentos  libres de contaminantes que pueden repercutir en nuestro cuerpo. Resulta increíble mencionar que, cuando tomamos la decisión de preparar un área para los huertos urbanos, no solo preparamos la tierra, sembramos las semillas y regamos el área que pertenecerá al huerto. Sino también, labramos y sembramos un ambiente propicio para reforzar los lazos con nuestra familia y grupo de amigos, sembramos anécdotas y, regamos y nutrimos nuestros lazos fraternos, tomando una mayor conciencia de la bondad y grandeza de Dios a través de los frutos de la tierra, fomentando nuestro cuidado hacia ella.

Cuidar de las plantas que alberga un huerto, nos permite conocer más sobre la naturaleza, sobre la germinación y su desarrollo, permitiéndonos acercarnos un poquito más a la gran sabiduría del Creador.  Resultando asombroso al ponernos a reflexionar cómo es que de una pequeña semilla puede originarse el tallo, las hojas y la altura que puede llegar a alcanzar, y desde luego, todos los frutos que puede dar como resultado.  Ante todo lo anterior, es indudable pensar que cuidar un huerto, resulta didáctico e incluso nos sirve de entretenimiento y, muchas veces, puede ser una buena terapia contra el estrés y otras enfermedades.

Además de los anteriores, otros beneficios que obtendremos de nuestro propio huerto serán frutas y verduras de mayor tamaño, más jugosas y con un mejor sabor, en comparación de lo obtenido en el supermercado; la satisfacción de saber que nosotros contribuimos en su desarrollo y el inevitable fortalecimiento de los lazos de fraternidad con nuestros familiares, amigos y el vínculo afectivo con la creación de Dios, nuestra hermana tierra.

Fr. Justino Sánchez López OFM
y equipo JPIC Cholula
Puebla, México

 

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Publicado el

16 agosto 2020

3 Comentarios

  1. Elsa Noemi

    Lo felicito mucho Fray Justino

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  2. J Gerardo Maldonado Rodriguez

    Felicidadez Fray Justino,su gran amor por la madre tierra se reflejada en lo resplandeciente de la creación que El Señor Dios Todo Poderoso ,dió para el bien y provecho de la humanidad,graciaz por darnos este ejemplo,para el bien de toda la humanidad ,que en un pequeño espacio todo lo que se puede sembrar para el bienestar del ser humano .
    Conservemos el don de la creación ,para el don de la vida.

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  3. Laura

    Felicitaciones Fay, excelente labor y motivación para agradecer a Dios y a la madre tierra por lo que nos dan. Abrazos fuertes.

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